En este capítulo, recordaré las series de “mecha” que más me gustaron. Sé que muchos echarán de menos Mazinger Z, pero sinceramente no la ví en esa época, porque mientras la daban en Canal 13, yo vivía en Temuco, donde sólo llegaba TVN a principios de la década de 1980. Revisemos algunas de ellas.

Esta entrada la dedicaré exclusivamente a Robotech, la serie que marcó a mi generación, ya que es mucho lo que se puede escribir sobre ella.

Poster de Robotech
Poster de Robotech

En 1982, en Japón hicieron su estreno tres series separadas: “Super Dimensional Fortress Macross“, “Genesis Climber Mospeada” y “Super Dimensional Cavalry Southern Cross“. Cada serie tenía menos de 40 episodios, por lo que no era posible transmitirlas en Estados Unidos, ya que ninguna cadena daba espacio para una serie que durara menos de 1 mes al aire, en un horario diario. Pero a un productor llamado Carl Macek -junto a su productora Harmony Gold- se le ocurrió adaptar las tres series en una, para dar espacio para cuatro meses de emisiones en Gringolandia y así nació Robotech.

Lo primero que hizo Macek fue reordenar la historia y darle un hilo conductor. De esta forma, la serie quedó armada con “The Macross Saga” (Super Dimensional Fortress Macross), “The Robotech Masters” (Super Dimensional Cavalry Southern Cross) y “The New Generation” (Genesis Climber Mospeada). Luego, Ulpio Minucci se encargó de crear una banda sonora épica y poderosa, que hasta la fecha resuena en la cabeza de quienes vimos la serie en ese entonces. Finalmente, los personajes cambiaron ligeramente de nombre (algunos definitivamente fueron rebautizados, como Rick Hunter, cuyo nombre original en SDF Macross era Hikaru Ichijo).

Lisa y Rick tras el combate final contra Kyron
Lisa y Rick tras el combate final contra Kyron

La saga Macross

La historia comienza con un mundo en guerra, hasta que en 1999 una gigantesca nave espacial se estrella contra una isla en el Pacífico Sur (la isla Macross). Los líderes del mundo reunidos en la ONU deciden cesar las hostilidades ante un enemigo externo y desconocido, poniéndose en campaña para reconstruir la nave y averiguar más sobre los potenciales enemigos. En medio de esto, un jóven acróbata aéreo -Rick Hunter- llega a la ceremonia de lanzamiento, invitado por el líder del escuadrón insignia de la nave -Roy Fokker-. En medio del jolgorio, un grupo de invasores extraterrestres aparece y Rick queda atrapado en la guerra. La nave tiene un despegue muy accidentado y tras activar el mecanismo de transposición hiperespacial, la nave y la isla Macross son transportadas a la órbita de Pultón.

Con los ciudadanos a la deriva, el comandante del SDF-1 decide reconstruir la ciudad de Macross en el interior de la nave. La historia se bate entre el retorno a La Tierra, las persecusiones de los Zentraedi -aliens antropomorfos, gigantescos y que podían reducir su estatura a escala humana- y el triángulo amoroso entre el -ahora- teniente Rick Hunter, Lisa Hayes -teniente comandante del puente del SDF-1- y Linn Minmay -una hermosa chica china con dotes para el canto y la actuación, que se convierte en la celebridad de los habitantes de Macross-. La primera guerra Robotech termina con el SDF-1 y el SDF-2 destruidos y los primeros acercamientos civiles (y amorosos) entre Zentraedi y “micronianos” -como llaman a los terrícolas-.

Dana en su Sparta Hovertank (modo Gerwalk)
Dana en su Sparta Hovertank (modo Gerwalk)

Los Maestros de la Robotecnia

Fruto de una de estas relaciones nace Dana Sterling (Jeanne Francaix), la heroína de la segunda parte de la serie. Dana es hija de Max Sterling -un as de combate de la primera guerra Robotech- y Miriya Parina -la mejor piloto de combate Zentraedi- y es una adolescente indisciplinada que está a cargo del 15° Escuadrón Táctico del Ejército de la Cruz del Sur -llega al cargo porque Sean Philips, el comandante anterior, fue degradado a soldado raso por pasarse de listo con la hija de un general-. La vida de Dana transcurre entre simulacros y escapadas a fiestas en el centro civil (en esta sociedad, prácticamente no hay relación entre civiles y militares), hasta que los Maestros de la Robotecnia llegan a La Tierra a buscar la matriz de protocultura de los restos del SDF-1.

La protocultura es una fuente de energía bioquímica que permite que las máquinas Robotech se muevan, y los Maestros la utilizan para hacer funcionar su sociedad, que se basa en clones de trillizos, que son pilotos de las máquinas de combate conocidas como Bioroids. El clon original, conocido como Zor Prime, es liberado entre los humanos como un espía, para averiguar cuanto saben los humanos sobre la protocultura. Dana se siente extrañamente atraída por Zor, que a la larga se rebela contra los Maestros y ayuda a Dana a destruirlos. Sin embargo, esto da tiempo suficiente para que las “flores de la vida” -planta que produce la protocultura- liberen sus esporas haciendo que los Invid, seres que se alimentan de protocultura, invadan La Tierra y esclavicen a los humanos para trabajar en sus granjas de protocutura.

Scott y Rand con sus Cyclone
Scott y Rand con sus Cyclone

La Nueva Generación

Aquí aparece el principal invento de Macek en el hilo conductor de Robotech. Rick Hunter y Lisa Hayes, tras la destrucción del SDF-1 y SDF-2, lideran la construcción del SDF-3. El -ahora- almirante Hunter, conciente del poder de la protocultura, viaja hacia el espacio profundo en busca del mundo de Tyrol -mundo de origen de los Maestros Robotech-, para negociar con ellos y evitar que los Invid ataquen La Tierra. Sin embargo, no alcanza a llegar, porque estos ya arrasaron Tyrol (ver Robotech II: Los Centinelas). Para poder atajar a los Invid, Hunter crea la División Marte en una antigua base abandonada, para crear una avanzada que permita recuperar el planeta de manos de los Invid. La primera oleada de asalto sobre “Punto Reflex” -la base principal de los Invid en La Tierra- es destruida y algunos sobrevivientes llegan a La Tierra con la firme convicción de completar la misión. Uno de ellos es Scott Bernard, del Escuadrón 21, que perdió a su prometida en el ataque inicial.

Scott comienza a armar un grupo de resistencia que recorre desde su punto de aterrizaje en un valle desértico en Sudamérica (muchos creen que es en algún punto cercano a Copiapó, Chile) hasta Punto Reflex, ubicado en el centro de Estados Unidos. Este grupo de guerrilleros es formado (en orden de aparición) por Rand, Annie Labelle, Rook Bartley, Jim “Lung” Austin y Lance “Lancer” Belmont. En su viaje se van armando de naves y motos Cyclone -capaces de convertirse en armaduras-, en función de habilidades de espía y el conocimiento técnico de Lung, que es un ingeniero de mantenimiento de mecha. En una de estas aventuras encuentran a una chica con amnesia, a quien bautizan como Marlene -en recuerdo de la novia muerta de Scott-. Marlene es en realidad Ariel, una invid con forma humana, que fue enviada por la Regess -reina madre de los Invid- para espiar al grupo de Scott. Ariel se da cuenta que los humanos no son malos como cree la reina, y comienza a sentir cariño por Scott y el resto de los rebeldes.

En el ataque final a Punto Reflex, Regess es convencida por Ariel de la bondad de los humanos, y se da cuenta que la Fuerza Expedicionaria Robotech del Almirante Hunter está dispuesta a destruir La Tierra con tal de evitar que los Invid escapen. Al ver esto, Regess reune la protocultura que queda, llama a sus hijos y huye de La Tierra, destruyendo y desactivando las armas de la FER en el proceso.

Tras esto Rand y Rook se van juntos, Lancer y Sera -princesa Invid- se convierten en pareja, Lung, Annie y Ariel forman un grupo para crear una granja, y Scott se va en búsqueda del Almirante Hunter.

Pero acá no termina todo. La franquicia de Robotech nos entrega dos películas que complementan la historia: Los Centinelas -que originalmente iba a ser la continuación de la Saga Macross y que mostraría las aventuras de la Fuerza Expedicionaria Robotech, pero que fue cancelada por falta de fondos- y Las Crónicas de las Sombras -que cuenta lo que ocurre desde el ataque a Punto Reflex y porqué el Almirante Hunter no llega a la liberación de la tierra-. No les cuento más, para que les pique la curiosidad y las vean.

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