JRSL 2009 | Foto: pcollaog
JRSL 2009 | Foto: pcollaog

Hace un año 3 meses comenzamos una aventura: organizar las Jornadas Regionales de Software Libre 2009. Hace cuatro meses le comenté a RoDrigo García sobre el “tete” en el que nos habíamos metido. Y hace una semana se confirmaron los temores. Y es que no pudo salir mejor -considerando la energía que nos quedaba, un poco más y no sobrevivimos-. Premio al trabajo, al esfuerzo, a los desvelos, al sacrificio familiar, a una semana sin estar con mi esposa y mis hijos. Premio para los egipcios, que salimos fortalecidos de esto (y sin bajas reportadas).

Conocer gente de todo el mundo, con distintas habilidades y potencialidades, con distintos intereses, pero con una meta común: hacer todo con pasión, con interés humano, con amor por lo que se hace, todos capitales extremadamente escasos en estos tiempos. Gente de la altura de Chris Hofmann (literalmente y en todo sentido), Seth Bindernagel, Pascal Chevrel, Daniel Mills, Sang Shin, Willie Walker, Marco Sihnoreli y otros tantos, que demostraron que los pergaminos no son nada si no hay un componente humano poderoso. Los talentos nacionales como Rodrigo García, Francisco Collao, José Lecaros, Camila Gálvez, Juan “PotterSys” Correa, Boris Quiroz, Patricio “Janitux” Pérez, Alberto “Albertux” Rivera y Tania Gallardo (y la gente del CSOL) que pusieron el hombro y llevaron todo a buen puerto. Los expositores nacionales como Roy Alvear (IIE-UFRO), Werner Westermann (SugarLabs), Luis Lastra (openSUSE), Miguel Cantillana (Joomla) y otros, que pusieron su conocimiento en la mesa y lo compartieron con todos quienes quisieron. Mención a parte para Sarah Doherty, Marketing Manager de Mozilla Corporation, quién se convirtió en una más de la organización local, apoyando para alcanzar la excelencia lograda.

Agradecimientos a parte para INACAP, que se puso con la casa y con un montón de otras cosas; Mozilla Corporation, que movió a gente de todo el mundo y puso un gran espacio para compartir nuestro lado humano; y a Excelsys, que aportó cuando era más necesario.

Ya más en lo personal, quiero agradecer a María del Carmen Lavín, directora de la Escuela de Periodismo, y a Mario Urzúa Aracena, decano de la Facultad de Comunicación, Historia y Ciencias Sociales de la UCSC, por entender la trascendencia del evento, y brindarme las facilidades y el apoyo para realizar el viaje. Sin esto, no hubiese podido estar presente.

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