Geeko, la mascota de SUSE
Geeko, la mascota de SUSE

Ya me había pasado una vez y me había resistido a migrar de distribución. Cuando traté de actualizar a Kubuntu 8.10 en mi laptop, quedó la grande: el kernel me marcaba un error que era pasado por alto por el arranque, pero que congelaba el sistema en el momento menos pensado. Reinstalé Ubuntu 8.04 -sí, créanlo o no, con Gnome- y traté de actualizarlo, ya que en un principio le eché la culpa a KDE 4. Sin embargo, el problema persistió.

Como 8.04 es LTS, no me urgí mucho y volví a instalar Kubuntu. Sin embargo, pensando que el problema del kernel había sido solucionado, volví a la carga con Kubuntu 9.04. La actualización fue limpia, y salvo un error en X (el driver NVIDIA 180 no era del agrado de mi tarjeta gráfica), todo anduvo bien, hasta que quise escribir: pese a que tenía todas las configuraciones correctas de teclado y paquetes idiomáticos, el sistema se negaba a tildar. Quienes me conocen saben que escribo mucho y que necesito tener la configuración idiomática completa, así que tomé la decisión más drástica.

Se acabó Kubuntu para mí. Tras haber usado la distro durante 1 año y medio (desde el proyecto de EdiciónLibre.cl) y ante la negativa del equipo de funcionar de manera decente, entonces volví la mirada a la primera distro con la que enrede fuera del laboratorio de la universidad: SUSE, o mejor dicho, openSUSE.

Recuerdo cuando compré por primera vez la PC Magazine (allá por 1996), sólo para probar el CD que venía en esa edición: Suse Linux 5. Como no tenía un computador propio, un amigo ofreció su equipo para la tortura. Todo un éxito, al cargarlo en un K5 de 166 Mhz, con actualmente irrisorios 32MB de RAM y 4 GB de disco duro, el sistema corrió de maravillas, aunque sin internet, no fue mucho más lo que pudimos hacer.

Bueno, desde ese entonces he observado y respetado el desarrollo de openSUSE, aunque nunca lo había usado principalmente porque no me gustaban las distribuciones basadas en RPM (aunque viendo Fedora y Mandriva debo tragarme mis palabras). Sin embargo, tras un par de experiencias traumáticas con Ubuntu y Debian, lo reconsideré y me atreví a cruzar la frontera.

Preparando la instalación

Para esta migración, descargué la versión liveCD de openSUSE (AMD64 con KDE 4, evidentemente… la duda ofende). Vía Bittorrent, demora aproximadamente 10 minutos en descargar, más unos 5 minutos en quemarlo, y ya estamos listos para comenzar. Por otro lado, Cristian Rodríguez me pasó el dato para bajar la imagen de DVD, usando una aplicación llamada aria2. La instalas en tu distro favorita y desde la consola ejecutas:

$ aria2c http://download.opensuse.org/distribution/11.1/iso/openSUSE-11.1-DVD-x86_64.iso

No está de más recordarles que es necesario que respalden su información en caso de algún “cacho rancio” que pueda aparecer… ya saben, Murphy vive en los computadores.

Arrancando el LiveCD

Screenshot de YaST instalando openSUSE
Screenshot de YaST instalando openSUSE

No debiera tener nada del otro mundo, pero en mi caso (con un procesador AMD de doble núcleo), agregué el consabido “noapic”, para evitar que el sistema detectara el conjunto de instrucciones Intel por defecto (tal y como lo hice con Kubuntu). Más tarde me daría cuenta que openSUSE detecta el procesador y hace el trabajo por mí.

Una vez cargado el sistema, la interfaz gráfica de YaST es similar al instalador de Ubuntu, ya que pide configurar teclado, zona horaria, y demases. El asistente de particiones es otra cosa, leyó mi tabla de partición, seleccionó “sda1” como raíz del sistema, “sda5” como espacio de intercambio, y “sda2” como “home”, designando para formatear “sda1” y “sda5”. En Kubuntu esto había que hacerlo a mano. Punto para YaST.

Una recomendación: si usan red con IP estática, configurenla antes de comenzar a instalar, ya que al reiniciarse el sistema requiere red para actualizar la distribución.

El primer arranque

En el primer inicio, YaST se conecta a internet y descarga todas las actualizaciones y aditamentos necesarios para el sistema. Sin embargo, y como siempre, hay un par de cosas en nuestro querido Pavilion dv6420LA que no son tan simples: la tarjeta gráfica y la tarjeta de red inalámbrica.

En este caso, la instalación de los drivers de NVIDIA (versión 180, la misma que se atoró en Kubuntu) es bastante simple. Con un metapaquete es posible instalar el repositorio y los controladores en un sólo clic. Basta con descargar el instalador, darle la orden “Ejecutar con”  en el dialogo de descarga, y esperar que el proceso termine. Les va a preguntar sobre las firmas digitales de los archivos, así que sólo acepten a lo que pregunte. Cuando termine la instalación, reinicia el sistema para que los cambios surtan efecto.

Los drivers de la tarjeta Broadcom vienen incluidos con el kernel, aunque necesitan el firmware. Para esto hay que instalar vía YaST dos paquetes: b43-fwcutter (el firmware en cuestión) y broadcom-wl-kmp-default (el módulo de kernel). Una vez instalado, abres una consola y ejecutas lo siguiente:

$ su (pide contraseña de administrador)
# install_bcm43xx_firmware

Una vez instalado el firmware, cargamos el módulo de la tarjeta, escribiendo en la misma consola:

# modprobe -i wl

Veremos como se enciende la luz azul de la antena y estamos listos para configurar la red, utilizando el Network Manager de KDE.

Más adelante les seguiré contando cómo se comporta.

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