No hay caso. Microsoft mueve mares cuando se propone lograr algo. Estoy haciendo una pasada rápida sobre lo último que se ha dicho respecto del voto chileno en la ISO, respecto de la “futura” norma 29500, también conocida como “Office OpenXML”.

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Recordemos que el primer voto del INN (Instituto Nacional de Normalización, par chileno de la ISO) fue “Abstención”, ya que consideraron insuficiente el tiempo para estudiar la especificación completa de la norma (más de 6000 páginas) en modalidad de “Fast Track“. Es decir, me lo asignan hoy, pero tengo que entregarlo “ayer”.


Se hicieron algunas indicaciones (las que alcanzaron en el tiempo asignado) y se agregaron para la respuesta del equipo técnico de Microsoft. Sin embargo, la votación no estuvo exenta de problemas, ya que los Gates Boyz se dedicaron a infundir temores sin un fundamento sólido, ofrecer el pago de membresía en los diferentes entidades de normalización e incluso intervenir directamente en la toma de decisiones.

La primera decisión se tomó en septiembre del año pasado, pero ISO consideró que no habían suficientes argumentos para desechar el estándar. Luego, se realizó un balotage en febrero pasado donde el voto de Chile fue presentado por la Cámara de Comercio Electrónico de Chile. ¿El motivo? El INN no contaba con los recursos para poder realizar el estudio, por lo que derivó el comité espejo a la CCE. Considerando que Microsoft Chile forma parte de la entidad, fue dejar el gato a cargo de la carnicería.

Finalmente, mañana se decide el estándar en la reunión de la ISO. Supuestamente, esto debiera quedar cerrado. En las últimas horas, apareció publicado en “ElMostrador.cl” y en varios blogs, que el INN cortó por lo sano, y a pesar del favoritismo hacia el estándar en algunos sectores, mantendrá el voto de “abstención” presentado en septiembre. El motivo sería que, pese a que la votación en el comité fue 60/40 en favor de OOXML, no se alcanzó el consenso necesario para aprobarlo. Trascendidos indican que además, en el balotage de febrero, el representante del INN, Carlos Recabarren, entregó su apoyo al estándar propuesto por Microsoft sin consultar al comité.

Al limpio, sólo dos cosas:

  1. Microsoft no cambia su estrategia agresiva para lograr sus fines, sin embargo, a estas alturas se está encontrando con rivales informados y -la menor parte de las veces- incorruptibles.
  2. ¿Para qué necesitamos dos estándares ISO de documentos, si ya existe ODT, cuya especificación es libre y puede ser implementada por completo por Microsoft en su software de oficina? Acá el motivo es claro: si Microsoft cede, pierde el “vendor lock-in” que lo ha mantenido a la cabeza de la industria del software por más de 20 años, ya que compatibilizaría su software con las aplicaciones libres y dándole la opción al usuario de usar OpenOffice.org, KOffice, Lotus Symphony y Google Docs, indistintamente de Microsoft Office.

Quedo atento a lo que ocurra en Ginebra mañana. Stay tunned…

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