Julio Martnez hacia 1999Nunca lo conocí personalmente. Sin embargo, siento como si lo hubiese conocido de toda la vida. Ese acento pausado y relajado. Esa capacidad de improvisar discursos y opiniones (en tiempos donde el teleprompter era sólo una idea o un deseo que se miraba a la distancia). Pese a no haber estudiado periodismo, se convirtió en uno de los máximos referentes de mi profesión.

El inicio del 2008 le trajo el descanso eterno. Junto a su familia, con la gente que le quería. Según lo relataban algunos colegas en las notas de la mañana, se fue tranquilo.

En la memoria de la nación quedará grabado para siempre el grito de “Justicia divina” en el triunfo de Chile frente a la URSS en el Mundial del 62, el “canto al amor” en la primera Teletón y tantas otras frases que lo hicieron conocido.

Descanse don Julio. Bien merecido se lo tiene.

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