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Hace unos días, comenté en El Francotirador sobre EduLinux y su oportunidad como segunda parte del proyecto Enlaces. Y a petición de Leal voy a explayar un poco más mi comentario yendo por puntos.

El factor continuidad

Enlaces fue un promisorio proyecto de generar una instancia de educación usando TICs. De hecho, La Plaza era una interfaz súmamente amistosa para que los chicos interactuaran con la red, y su administración sencilla permitió que los profesores pudieran asumir en propiedad su rol de “facilitadores”.

Interfaz principal de La PlazaSin embargo, se detuvo el desarrollo de la aplicación y luego, la actualización del sistema operativo hizo que las máquinas quedaran obsoletas rápidamente (con un Pentium de 166Mhz y 16MB de RAM no era posible pasar de Windows 95 a Windows 98, sin el necesario upgrade de hardware).

Como nadie le dió una manito de gato a los equipos, estos quedaron reducidos a ser parte del mobiliario de las salas. Inversión muerta, en resumidas cuentas, todo por el mal cálculo de quienes desarrollaron la estrategia: los equipos no eran inmunes a la obsolescencia y la industria informática no se iba a quedar detenida para darles una oportunidad.

Esto sumado a penosos incidentes como escuelas rurales donde los equipos que llegaban no contaban ni siquiera con energía eléctrica para funcionar (ni hablar de conexión a red), el proyecto fue decayendo progresivamente.

Capacitación de los profesores

Los profesores recibían una capacitación para convertirse en usuarios (me lo van a decir a mí, que me tocó “reforzar” a mi mamá, que a sus -en ese entonces- 53 años no pretendía convertise en la usuaria autónoma que es a estas alturas). Sin embargo, nadie capacitó a los “coordinadores de laboratorio”: profesores que tenían algunas horas más libres o que les entregaban extensión horaria para que se hicieran cargo del “cacho”.

Alumnos en clases de computaciónEl resultado: los profesores, a lo sumo, usaban el computador para hacer informes y llevar las planillas de notas, pero estaban lejos de ser educadores utilizando TICs para desarrollar el proceso educativo como era la intención original. En cuanto a los coordinadores, recibieron la misma capacitación que sus colegas, y debían llamar al soporte en caso de que existiesen problemas. En resumen: las clases de computación se convirtieron en recreo para los alumnos, con resultados desastrosos en el proceso.

Sin embargo, tras un par de años el soporte desapareció. Con lo frágil de Windows 95 y mi experiencia personal, puedo decir que muchas máquinas “caían en combate” para no levantarse nunca más, convirtiéndose en basura informática.

Las “Licencias de Conducir de Internet”

La ICDL -International Computer Driving License- pretende certificar las habilidades de los usuarios en el uso de tecnologías de la información. El objetivo es entregar un certificado para personas que necesitan demostrar sus competencias en el uso de un computador personal y conocimiento de los conceptos esenciales de Tecnologías de la Información.

En el papel, muy bueno. Sin embargo, la realidad siempre es más cruda. Mi hija hizo el curso de TICs en el colegio, leyó el manual, siguió las instrucciones del profesor y aprobó el curso con una muy buena nota. Sin embargo, no conoce la diferencia entre una carpeta y un archivo.

Es más, cuando recibo alumnos en primer año, no han faltado los que orgullosamente llegan a exhibir la ICDL y me piden una prueba de conocimientos relevantes para convalidar la asignatura de Tecnología Digital en Periodismo. El resultado es el mismo: no saben ordenar archivos, ni guardar archivos en carpetas, ni siquiera usar el administrador de archivos (Explorador de Windows).

Quién no maneje eso difícilmente podrá en el futuro realizar trabajos de montaje de audio digital, edición de notas de televisión o construcción de sitios web. Mi recomendación para los alumnos: el que no sabe, va a aprender; y quien cree saber, se olvida y aprende de nuevo -definitivamente, prefiero hacer tabla rasa a pasar el resto de la carrera resolviendo “cachos menores”-.

EduLinux ¿al rescate?

Diagrama de funcionamiento de LTSPEl año 2003, Enlaces trató de revitalizarse. El Instituto de Informática Educativa de la Universidad de La Frontera desarrolló una solución de software libre basado en la distribución Fedora Core (versión comunitaria de Red Hat Linux). La versión funciona de la misma forma que LTSP (Linux Terminal Server Project), incorporando OpenOffice.org, Mozilla Firefox y KDE Edutainment (suite de aplicaciones educativas de KDE).

Cualquiera creería que el sistema funcionaría excelente. Pues nada más alejado de la realidad. Según evidenció Christian Leal en el Seminario Nacional de TIC para el Desarrollo la experiencia con Linux repitió lo que había pasado con Windows. Poca capacitación, nulo soporte y los cachos clásicos asociados a la administración de un laboratorio de computación, terminaron por hacer naufragar el sistema, con los alumnos peleándose por usar los equipos nuevos.

¿Dónde está el problema entonces?

Si los resultados son los mismos usando distintos sistemas operativos, el problema es de aplicación. Y no de “aplicaciones”, sino de enseñar lo que es realmente necesario aprender con los computadores.

Open Community 2007A parte de enseñar el uso de las aplicaciones de productividad, se hace necesario generar instancias de desarrollo colaborativo entre los profesores, los desarrolladores y los usuarios finales (alumnos y apoderados), para la creación de software educativo. No está mal contar con suites como KDE Edutainment, pero se podrían desarrollar aplicaciones para enseñar historia local o ciencias contando con el contexto nacional o regional -sólo a manera de ejemplo-.

Si bien se requieren recursos para estos desarrollos, los principales ya los tenemos. Aunque la mayor parte de las veces es la voluntad lo que falta.

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