Nacho en la casa de su madrinaHace exactamente 4 años, a esta misma hora, estaba con insomnio. En la cama, miraba hacia el techo y escuchaba la respiración tranquila de mi esposa. Yo no pegaba un ojo… la espera me tenía tenso y no daba más. Mi aliento se podía cortar con un cuchillo y la preocupación me tenía al límite.

Recuerdo que me levanté a las 6.30. Encendí la estufa a leña y me metí a la ducha. Mis padres llegaron a las 8. Subí la maleta al auto… mi mujer se sentó en el asiento delantero y me tendió la mano. Me sentí algo más tranquilo, pero ya no daba más. Mi impaciencia contrastaba con la tranquilidad de Cecilia.

El viaje hasta Concepción se me hizo muy corto… realmente no me dí cuenta como llegamos. “Registro… señora Cecilia Durán” – una enfermera con cara simpática nos llama al mesón: “Firme aquí” – Todos se ríen de mi pulso tiritón… ¿qué esperaban? no dormí en toda la noche y la tensión me estaba haciendo trizas.

No quise entrar al pabellón. Hubiese puesto nerviosa a mi señora, y no era la idea. Todo iba a salir bien… estaba en buenas manos: el doctor Vivaldi y su equipo. Mi madre también se atiende con él, y es una persona encantadora. ¿Por qué temer?

Luego vino lo peor. Supuestamente, ibamos a tener noticias a las 11.30. Pero nada… 11.40… 11.50… 11.55…

Los segundos parecían minutos. Mi madre estaba asustada… yo trataba de disimular el nerviosismo…

Nacho con pijama de oso...

Las 12.05 y nada… De pronto, se abre la puerta y escucho una voz gangosa que dice: “El papá de Ignacio Martínez”. Y allí estaba… envuelto en la manta que habíamos comprado un par de semanas antes. Mi hijo… fragil… hermoso… durmiendo plácidamente…

Los gritos “¡MI NIÑITO! ¡MI NIÑITO!” de mi mamá lo despertaron y mostró su caracter por primera vez… no le gustó el alboroto y reclamó de inmediato. Sin embargo, bastó que le dijera “tranquilo, hijo” y se calmó.

Abrazos, felicitaciones de los que estaban en la sala de espera y yo no volvía en mí… sólo necesitaba descansar…

Así comenzó la aventura más grande de mi vida… hace 4 años…

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, NACHO!

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