Menos mal que estaba sentado. De lo contrario, cual personaje de Condorito, me hubiese ido de espalda.

Leí en FayerWayer que ACTI -Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información- se mandó menuda declaración en El Mercurio, quien fiel a su “estilo mercurial”, pone como título: “Neutralidad tecnológica en riesgo ante proyecto de diputados” (debí sacar el link, ya que el sitio de El Mercurio funciona con un archivo semanal, por lo que la noticia está en línea sólo para los suscritos).

Este “proyecto de acuerdo” se refiere a implementar soluciones de software libre para la administración pública chilena, basado en la idea del diputado Roberto Sepúlveda (RN), quien presentó la idea de legislar al respecto y fue aprobada por una gran mayoría de la cámara.

Ahora bien. Como el proyecto le pisa los callos a uno de los socios comerciales del Gobierno (Microsoft), la asociación de las empresas que protege sus intereses publicó un comunicado en Economía y Negocios de El Mercurio, hablando de los perjuicios contra la “neutralidad tecnológica”.

Revisando párrafo por párrafo

La medida, que se haría extensiva a todos los establecimientos educacionales del país, iría contra “los acuerdos internacionales que Chile posee referente a neutralidad tecnológica, e iría en contra de lo que es la tendencia mundial en la materia”, aseguró Raúl Ciudad, presidente de la ACTI.

Microsoft y MineducVeamos: “los acuerdos internacionales que Chile posee referente a neutralidad tecnológica”. ¿No se referirá a los contratos que el gobierno suscribió con Microsoft? Si hablamos de neutralidad tecnológica, nos referimos a que los usuarios e incluso los países tomen sus propias decisiones respecto del software que usan. ¿Cómo pueden hablar de neutralidad, si todos los equipos que se venden en Chile traen Windows y software de Microsoft preinstalado?

Por otro lado, “…iría en contra de lo que es la tendencia mundial en la materia”. En este caso, la tendencia es al revés. Muchos usuarios están migrando a los sistemas libres, y muchos gobiernos regionales y nacionales están tomando cartas en el asunto. ¿Ejemplos? Extremadura en España, Bonn en Alemania, Boston y California en Estados Unidos (este último con el beneplácito del “Gobernator” Schwarzenegger), Brasil y Venezuela. La tendencia actual es hacia al software libre. En cuanto a empresas, son muchas las empresas que desarrollan y dan soporte al software libre, sin contar los millones de voluntarios que desarrollan, dan soporte y distribuyen. Sobre la propiedad intelectual, la tendencia es hacia desarrollar comunidades de conocimiento, no núcleos herméticos. Esto se ve reforzado por la cantidad de desarrollos licenciados bajo GPL, la cantidad de obras licenciadas bajo Creative Commons y FDL, y sobre todo, por el respaldo legal que se les ha dado -con el ejemplo chileno del “Panda Punk“-.

Para Ciudad, la neutralidad tecnológica impulsa la libre competencia que, con una adecuada protección a los derechos de propiedad intelectual, estimula la inversión en investigación y desarrollo, la innovación, la creación de empleos de alto valor agregado y bien remunerados y la generación de impuestos, entre otras situaciones.

No entiendo como pueden hablar de libre competencia, si no permiten que ingrese otra alternativa a la que ellos ofrecen. La protección de la propiedad intelectual está garantizada: la GPL no permite que se licencien como libres desarrollos basados en elementos patentados. Ahora, no se busca proteger la propiedad intelectual, cosa que con una licencia libre se puede. La idea de estos señores es proteger las patentes para poder seguir cobrando por las licencias y regalías.

El estímulo de la inversión en investigación y desarrollo, la innovación, la creación de empleos de alto valor agregado y bien remunerados y la generación de impuestos también están garantizadas: sólo basta con ver los resultados de RedHat -que en el año fiscal estadounidense creció un 42%-, Novell -que reportó ganancias netas para el segundo trimestre de 2007 de 236 millones de dólares- y Sun Microsystems -que está liberando aplicaciones bajo los términos de la GPL para contar con una mayor cantidad de desarrolladores y beta-testers-.

El asesor jurídico de ACTI, Rodrigo Rojas, aseguró que la iniciativa de los diputados “podría violar garantías constitucionales, tales como el principio de igualdad ante la ley y el de no discriminación”.

A ver. “…violar las garantías constitucionales, tales como el principio de igualdad ante la ley y el de no discriminación”. Creo que hay que cambiar el prisma de una buena vez. El principio de igualdad ante la ley se supone que se invoca cuando a situaciones similares se aplica el mismo fallo, sin importar la condición social, económica o educacional de la persona afectada. Un proyecto de ley de esta naturaleza sólo busca promover el uso de una herramienta de software más económica que la existente en la actualidad, lo que garantizaría que todos los organismos tuviesen acceso al mismo software, sin necesidad de pagar un costo adicional.

Por otro lado, la discriminación viene dada por conductas de desigualdad. El software comercial acentúa las diferencias entre los usuarios, ya que tiende a “desestandarizar” las herramientas en pos de una conveniencia económica, además de introducir productos con serias limitaciones técnicas, so pretexto de ser “sistemas para novatos”, cuando en realidad es sólo para rescatar una porción de mercado a la cual no tendrían acceso de seguir el modelo tradicional de negocios. Si eso no es discriminación, entonces no sé que es.

Precios sin neutralidad

Le recalco al distinguido abogado que los usuarios están siendo “esclavizados” por empresas como Microsoft y que el CLUF permite que Microsoft haga lo que quiera con la información, y no asumir responsabilidades en el caso que los usuarios sufran pérdida de datos o daños en su hardware -lo que con Windows suele ocurrir con excesiva regularidad-.

Para finalizar

En lo personal, creo que el software libre no se puede implementar a la fuerza, ya que sería lo mismo que Windows. Si cambiamos los “cursos de Windows” por “cursos de Linux” en las escuelas, el resultado será el mismo que se registra hasta ahora, por lo que creo que el camino es algo más parecido a una escuela donde los alumnos enseñan a sus compañeros y al mismo tiempo aprenden a ser responsables con la herramienta y con el trabajo que desarrollan.

Creo que en cuanto educación hay que hacer cirugía mayor. No basta con enseñar software libre en las escuelas, aunque es un buen paso comenzar a utilizarlo en la administración del país.

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