IBM ThinkPad A21mEstoy en proceso de renovar mi laptop.

Mi fiel ThinkPad A21m me quedó chico y pretendo dejarselo en herencia a mi hija.

Y ya encontré sucesor: el Acer Aspire 5102 (Turion64 Dual-Core), el cual comenzó a sacarme la lengua en cuanto lo ví en el escaparate de la tienda.

Le pregunté al vendedor por algunas alternativas, pero sólo con procesador AMD -por favor, no vamos a renunciar a estas alturas de la vida :P- y habían dos: un Acer Aspire 3102 (Sempron Mobile) y un HP Pavilion (Turion64 Dual-Core). El primero tiene su gracia, ya que es 60 mil pesos más barato que el 5102, aunque el procesador es menos potente, y el HP también tiene lo suyo, sino fuera porque es 300 mil pesos más caro.

El motivo que me dió el vendedor para tal diferencia de precios -a parte de la marca- es que los Acer vienen con Windows XP y el HP viene con Windows Vista. Mal haya para mí, ya que de todas formas Windows desaparecerá del disco duro en cuanto llegue a mi casa, aunque definitivamente pagué el sistema en el precio del computador. Sin embargo, no pude quedarme callado y le presenté mi clásico discurso de “cuando será el día que los computadores vengan blanqueados”. El vendedor se encogió de hombros, pero me sorprendió con un “los fabricantes debieran pensar en eso también”.

Luego, me vino a la mente el caso de Christian Leal, que quiso devolver el Works que venía pre-instalado en su computador, sin éxito hasta la fecha. Si el CLUF dice que puedo pedir el reembolso de mi dinero si desinstalo y devuelvo el disco, entonces debiera poderse.

Hace unos años atrás, un grupo de usuarios tuvo la genial ocurrencia de rebelarse contra Microsoft e inicio la campaña “Windows Refund”, basándose en que el CLUF obligaba a la transnacional a devolver el dinero de las licencias no utilizadas si se entregan los discos de instalación, certificados, manuales y cuanto material se entrega en la caja de un software MS genuino. Se juntaron una oficina de Microsoft en San Francisco y solicitaron el reemboso de su dinero por el pago de licencias OEM, bajo la premisa que nunca solicitaron la instalación del software en cuestión y que ellos son libres de elegir el software que corre su computador.

¿Qué tendríamos que hacer en Chile para llegar a ello? Primero, que los usuarios sean más usuarios y menos clientes: olvidarnos de “entes protectores” que pretenden saber que es lo mejor para nosotros y hacer valer nuestros derechos. Considerando que el sistema operativo y la mayor parte del software de productividad no es desarrollado por el fabricante del computador -lo que podría justificarse en el caso de Apple y su MacOS-, es perfectamente posible pedir un equipo blanqueado o un equipo que venga con un sistema operativo para PC que no sea Windows.

Segundo: quienes nos decimos cultores del software libre, convertirnos en asesores de quienes quieren atreverse a instalar un sistema alternativo en su máquina. No se trata de decir que Windows es malo y Linux es la panacea. Simplemente, debemos cortar el “soporte gratuito” que le ofrecemos a los productos de Microsoft y entregar lo que realmente sabemos que va a funcionar.

Ayer escuchaba el podcast de CircoBit y decían “Microsoft nos tiene de las huevas”. Nos seguirá teniendo así hasta que gritemos de dolor. Por lo visto, solo unos pocos tienen sensibilidad en aquella parte de su anatomía.

Por mientras, seguiré cotizando a ver si encuentro un laptop blanqueado… Deseenme suerte.

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