El viernes 24 participé del 1er. Encuentro de Software y Tecnologías Libres, organizado por el Grupo LinuxChillán y la Escuela de Computación e Informática del Instituto Profesional Virginio Gómez, sede Chillán.

Participé con una ponencia sobre el uso de herramientas libres en el diseño gráfico profesional, mostrando un toolkit compuesto por The GIMP, Inkscape y Scribus. Pero, pero más allá de lo presentado, debo destacar el espíritu del encuentro, que lejos de ser una competencia de “quién-es-el-máximo-gurú”, aterrizó la tecnología libre al nivel de la aplicación humana -más allá de Ubuntu y otras aplicaciones-.

Las ponencias fueron fuertemente orientadas a la educación, las licencias abiertas y aplicaciones aterrizadas de la tecnología. Pero, les cuento lo que pasó el viernes (para el sábado no me pude quedar por un compromiso familiar).

Bien. El viernes abrió con la presentación de Dionisio Fernández, para contar el origen y desarrollo de LinuxChillán. Mucha razón le encontré en la mayoría de sus argumentos, sobre todo en lo relacionado a la capacidad de trabajo de un LUG, aunque debo agregar que lo principal que debe tener un grupo de usuarios es que antes deben ser un grupo de amigos. Ayudan a esto la conversación excenta del tema informático, el sentido del humor y los “asaditos” u otras “actividades sociales”.En todo caso, se nota que hay cohesión entre los cabros. Hay buena onda, ganas de aprender y ganas de compartir conocimientos y experiencias. Los felicito por esta actitud.

En educación

Werner Westermann sabe de educación y de software libre. Con su exposición quedó claro que los intentos de educar en el uso de tecnologías de la información en Chile han sido estériles. Por ejemplo, en los colegios seleccionados para el proyecto “Montegrande” -con una asignación especial de recursos para implementar métodos innovadores en la educación-, los profesores sólo alcanzaron un 61 por ciento de aprobación en la evaluación de enseñanza en TICs. Es decir, al llevar el resultado a la clásica escala de notas, los profesores de Montegrande apenas se sacan un 4. El resto de los colegios (municipales, particulares subvencionados y particulares pagados) no alcanza a llegar al 4.

Es algo que siempre he dicho y tocado en este weblog: sólo se enseña a usar un programa determinado, pero nadie tiene las competencias básicas en el uso de una herramienta de ordenamiento y almacenamiento del computador. Si apelamos directamente a la metáfora de operación de un entorno computarizado, es prácticamente lo mismo que usar una oficina, con escritorio, papelera, archivadores, documentos escritos, etc. Si no sabemos operar en el mundo real (trabajar en papel y lápiz), menos sabremos que hacer en el mundo virtual.

¿La solución? Educar en el ordenamiento de información y generación de conocimiento, a través del uso de la herramienta, considerando que se debe alcanzar un objetivo con el uso del computador.

Demostración de efectividad

El resto de la tarde se me pasó volando, ya que tras la charla de Werner me tocó a mí -próximamente les voy a mostrar algo del toolkit que desarrollé para CD-. La charla fue rápida y la demostración, más aún, pero logré interesar a varios que llegaron al taller de la tarde.

Tras el almuerzo, fui al taller y terminé de preparar el CD, por lo que no asistí a las charlas de la tarde. Sin embargo, algo me tenía súmamente interesado: visitar el Colegio Parroquial San José. Tras el viaje en la SuperVan.tar.gz -que se instaló satisfactoriamente sin errores de dependencias (o sea, nadie se quedó abajo)-, llegamos al colegio, donde evidenciamos una realidad insospechada.

El colegio en cuestión es particular subvencionado, pero los alumnos no pagan colegiatura ni matrícula. Recibe aportes a través de proyectos a fondos públicos y fundaciones extranjeras, lo que les permite mantener una infraestructura básica, pero cómoda para los casi 600 alumnos que recibe.

Laboratorio Linux del CoPaSaJoEn cuanto a lo educativo, posee una estructura de aprendizaje colaborativo, donde los alumnos participan activamente de su educación. En el ámbito tecnológico cuentan con dos laboratorios de computación: uno Enlaces y otro impulsado por la Comunidad Linux Chillán, que ofrecen soporte gratuíto a través del voluntariado de sus integrantes.

Lo más interesante es que los alumnos aprenden a usar el computador como una herramienta académica, y sirven como ayudantes de sus compañeros más pequeños, a través de un sistema de consultorías en el laboratorio. De esta manera, se controla el uso y el tiempo de trabajo de los alumnos, quienes tienen que llenar una planilla con el objetivo del tiempo destinado al computador y el nombre de los usuarios. Por tener un tiempo limitado, deben usar el computador para realizar su trabajo, ya que vencido el límite de tiempo deben entregar el equipo al usuario que viene después de ellos.

De esta manera se garantiza el adecuado uso de los recursos y el cumplimiento de los objetivos fundamentales transversales de respeto por los compañeros y el trabajo en conjunto.

Por otro lado, el colegio se abre a la comunidad, facilitando recursos de aprendizaje a las familias de los alumnos. Para esto se realizan talleres y actividades de padres e hijos, con lo que se integra al proceso de aprendizaje a toda la familia, marcando el espíritu cristiano del colegio.

Una prueba definitiva que, si bien es necesario inyectar más recursos en educación, también hay que administrarlos de manera efectiva.

¿Imágenes? En cuanto mi amigo ZeroBlack me las envíe.

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