One Laptop per ChildEn Chile estamos acostumbrados a hacerle el negocio a todos los que nos ofrecen la panacea. Ya nos pasó con el Proyecto Enlaces, ya nos pasó con Mi Primer PC y, ahora Atina Chile nos invita gentilmente a hacernos parte de la idea de Nicholas Negroponte de entregar un laptop a cada niño de países subdesarrollados -o como decimos por acá, “en vías de desarrollo”- para “mejorar su educación”.

Personalmente, no creo que la solución a los problemas de la educación pase por “la cantidad” de computadores, sino más bien por la calidad del uso que se le da a las máquinas.

Y mientras la discusión pasa por la cantidad de equipos o sus características técnicas, nadie se percata que la principal necesidad es enseñar a los alumnos a usar el computador para gestionar, almacenar y transferir información.

En la actualidad, se dice que los niños son los más hábiles en el uso del computador, por lo que se les da por “expertos”, por el sólo hecho se saber instalar un juego, o por ayudar al papá cuando el computador no responde de la manera esperada. Por otro lado, otra verdad empírica nos dice que las personas que manejan tecnologías de la información tienen más posibilidades de encontrar un trabajo mejor remunerado (supuestamente, todos los profesionales universitarios debieran manejar un computador). Así, estamos listos: nuestros hijos pueden aprender todo por sí sólos y van a ganar el doble de lo que ganamos nosotros.

Sin embargo, en mi experiencia personal, la mayoría de los jóvenes que entran en la universidad no tiene la base necesaria para cumplir con las operaciones básicas de manejo del computador, esto porque el computador de la casa no es un computador: se limita a ser una PlayStation con algunas aplicaciones más -pero siendo su función principal el juego-.

Por lo mismo, no considero que la solución sea acceder a tecnologías económicas, ofrecidas por el gurú de turno, ya que el uso que se le dará a esos equipos será el mismo que reciben los equipos de Enlaces y Mi Primer PC. ¿Por qué?: simple. La computación que aprenden profesores y alumnos es instrumental e intuitiva. Instrumental, porque malamente aprenden un sistema operativo y una suite de ofimática elegida por alguien que calienta un asiento tras un escritorio, pero nunca supo las necesidades de los usuarios. E intuitiva porque, con una mano en el corazón, ¿alguien lee el manual de usuario o los apuntes del curso?

El cambio debe ser de fondo, enseñando que el computador no es un sistema sacado de una película de ciencia ficción, sino que una herramienta que puede ser súmamente útil y cercana (tal como el lápiz y el papel), y por lo tanto, los que debemos analizar y ordenar la información somos nosotros mismos.

El computador se controla de la misma forma independiente del sistema operativo: la metáfora de operación de todas las interfaces gráficas se basa en los mismos principios, por lo que prácticamente da lo mismo Windows, MacOS X, Linux, FreeBSD, Solaris, IRIX o el sistema operativo de los Tres Chanchitos.

Mientras los usuarios no entiendan esto, el computador seguirá siendo un artilugio incomprensible, subutilizado y sobrevalorado.

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