Rutas vikingasLa globalización ha sido considerada por muchos como la culpable de todos los males de la sociedad moderna. Pero, ¿es así? Si vamos al origen de todo, la globalización comienza con los vikingos, Marco Polo y Cristobal Colón. Estos visionarios quisieron unir el mundo a través de la conquista y del comercio, e inevitablemente iniciaron la hibridación cultural.

Las tierras conquistadas por los vikingos, que se extendieron hasta el Mediterráneo y parte de América del Norte, vieron el nacimiento de cientos de rubiecitos (en tierras de morenos), dejando en claro que no sólo conquistaron tierras.

Marco Polo acompañó a su familia hacia las tierras del gran Kublai Khan, para abrir rutas de comercio con el Lejano Oriente, y terminó trayendo los inventos chinos a la cultura latina: ¿cuáles? se preguntarán ustedes. Casi ninguna: los fideos, el uso de papel moneda (los billetes) y muchas de las milenarias tecnologías que hasta hoy en día utilizamos en occidente.

Cristobal Colón viajó hacia Occidente buscando negocios y comercio en las Indias y terminó descubriendo un continente, el cual fue “hibridado” culturalmente por quienes le siguieron.

Entonces, si la globalización es algo tan antiguo, ¿por qué cargamos en contra de ella ahora?

Lo que me parece más impresionante es que hay personas que se quejan de la globalización y culpan a los líderes mundiales de la misma y de las consecuencias que esta tiene en las culturas y economías locales.

Lo cierto es que la globalización es anterior a Internet, a las transmisiones satelitales, a la radio y la televisión. Es más, por primera vez desde Colón, las culturas locales tienen la oportunidad de transmitir en el sentido inverso, dando a conocer sus expresiones al resto del mundo, incluso sin la necesidad de un filtro que aminore el impacto.

Para pensarlo, la próxima vez que nos tomemos una Coca-Cola.

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