Iconografía de la banda anchaSuena bonito. Según el senador Fernando Flores y sus secuaces de Atina Chile, es lo que hace falta. El Mercurio de hoy publicó los resultados del barómetro de Cisco, con un asombroso 20 por ciento de hogares chilenos que cuentan con banda ancha.

O sea, uno de cada cinco hogares puede navegar y hablar por teléfono al mismo tiempo. En el papel se ve bien, pero ¿es realmente alentador?

Yo no quedé muy conforme con el titular. Debo suponer, acaso, que una de cada cinco casas en Chile posee una conexión broadband, que permite transmitir varios servicios a través de un cable, o por otro lado, creer que cada uno de los abonados cuenta con conexiones de sobre 1 Mbps.

Definiendo la banda ancha

En Chile, no existe una definición legal de lo que debiera ser considerado banda ancha, por lo que solo basta que un computador se conecte a través de las mal llamadas líneas RDSI de Telefónica, para que adopte esta denominación.

La banda ancha o broadband, como se le conoce en los países de habla inglesa, se refiere a la capacidad de transmitir varias señales a través de un sólo cable, lo que es posible utilizando fibra óptica. Las líneas ADSL, en cambio, son adaptaciones de la red telefónica para la transmisión de datos. Y en Chile, son estas últimas las que se conocen como “banda ancha”.

Según lo que averigue para un artículo que escribí, en países desarrollados, como Japón, las líneas ADSL son 26 veces más rápidas que en Chile, por el mismo precio que se paga acá. Por ejemplo, NTT -el equivalente de Telefónica en Japón- ofrece una conexión base de 3 Mbps, por un precio que ronda los 14 mil pesos chilenos. Si revisamos en el sitio de Telefónica, es lo mismo que se cobra por una conexión de 128 Kbps y recibe la denominación de banda ancha. El Mercurio justifica esta diferencia diciendo que países como Japón y Corea tienen el doble de ingreso per cápita por habitante. Sin embargo, la infraestructura para ADSL es la misma para todas las velocidades. El chiste está en que suelten las amarras del sistema.

El dato que sí apunta El Mercurio es que se puede definir banda ancha como una conexión sobre 1 Mbps. De estas, sólo un 5 por ciento de los hogares las tiene, o sea, uno de cada 20.

Santiago no es Chile

Otro punto que heché de menos en la nota es la distribución geográfica del estudio. Si un de cada cinco tiene banda ancha, ¿cuántos de esos “uno” se concentran en los polos metropolitanos como Santiago, Concepción-Talcahuano o Valparaíso-Viña del Mar?

Hago esta precisión porque planes como Mi Primer PC ofrecieron planes de conexión a Internet, teniendo una zona de factibilidad técnica muy reducida. Un ejemplo desde Concepción: hay varios sectores en la intercomuna que no tienen factibilidad técnica para conectarse a Internet utilizando VTR, Telefónica del Sur o Entel ADSL. De hecho, en Tomé -la ciudad natal de mi madre y mis tíos- deben renovar cada cierta cantidad de tiempo los cupos ADSL, simplemente porque los traen de a 20. Cuando se agotan los 20, hay que esperar un par de meses para que haya factibilidad técnica, o solicitar a Entel ADSL un cupo, que será operado desde las plantas de Telefónica Chile en Tomé -no queda otra-.

En este sentido, no importan las definiciones de banda ancha, broadband o ADSL. Simplemente, no existe una política o una intención de parte de las empresas o de la autoridad de turno para mejorar esta situación. Las empresas siguen entregando servicios súmamente básicos, por precios prohibitivos para la mayoría de los usuarios, en circunstancias que en otros países latinoamericanos, como Brasil y Venezuela, la legislación de Tecnologías de la Información regula las normas básicas que deben cumplir los ISP.

Si somos el país más desarrollado de la región ¿dónde está el desarrollo?

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