Disco flexible

El sistema de archivos FAT es uno de los más utilizados en el mundillo de la informática. De hecho, todos los dispositivos removibles que utilizamos en la actualidad utilizan esta forma de ordenar los bits: pendrives, memorias flash, cámaras digitales, reproductores MP3, etc.

Todo iba muy bien hasta que el tío Bill -para variar- tuvo la genial ocurrencia de poner la patente en la cancha. Ahora, sigue Linux.

Existen 4 patentes sobre las distintas partes que componen el sistema de archivo, dos de las cuales fueron impugnadas exitosamente por la organización Public Patent Foundation, que busca liberar el desarrollo de software de patentes restrictivas. La impugnación se basa en que Microsoft declaró que desarrolló FAT sin basarse en ningún “arte previo“, hecho que es desmentido por la organización, que alega que el modelo del sistema de archivos se basó en varias piezas de software patentadas.

En diciembre de 2003, Microsoft logró hacer que cada empresa que desarrolle dispositivos removibles le page una licencia de 0,25 dólares por unidad vendida, o sea, 25 centavos de dólar por cada pendrive, llavero USB, cámara digital o sistema de almacenamiento que funcionara en base a FAT. Esta licencia estaba limitada en 250 mil dólares por fabricante, es decir, 1 millón de unidades.

Sin embargo, especialistas comentan que las dos patentes que pesan sobre FAT no son motivo suficiente para que Microsoft cobre las regalías, ya que en su mayoría se refieren a métodos de almacenamiento para sistemas operativos.

Quienes sí utilizan estos métodos son las implementaciones de sistemas operativos libres, como GNU/Linux, FreeBSD y otros UNIX, quienes por su modelo de licenciamiento, no pueden utilizar en su código algoritmos o métodos patentados, que impliquen el pago de regalías -recordemos que la mayoría de estos sistemas son gratuítos-. Microsoft ha desmentido que su intención sea esa, pero viendo como viene la mano últimamente, no sería extraño. Si los sistemas libres no pueden utilizar FAT, entonces se acaba la compatibilidad para el traspaso de archivos desde Linux a Windows.

Lo más curioso de esto es que el gigante de Redmond ya no cuenta con sistemas operativos que requieran FAT, ya que recientemente discontinuó el soporte de actualizaciones para Windows 98 y Millenium Edition, invitando a los usuarios a migrar a sistemas más modernos -y más costosos- como su línea Windows XP. Si bien XP puede utilizar FAT, el sistema operativo limita el tamaño de las unidades a 32 gigabytes, obligando a los usuarios con discos más grandes a utilizar el sistema de archivos NTFS.

Al parecer, la vaca seguirá dando leche por algún tiempo.

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