Jorge Valdivia - Foto original de lun.comComo la mayoría sabe, soy hincha de la Universidad Católica, por lo tanto, este comentario puede parecer algo sesgado.

Sin embargo, no puedo dejar pasar el torbellino creado por una niñería. Desde pequeño se me dijo que el fútbol “debía” ser un deporte de caballeros, que los problemas de la cancha se quedan en la cancha, que es un juego y que, por lo tanto, debía ser entretenido y estimulante.

Sin embargo, algunos con cinco minutos de fama, se creen a la altura de Pelé, Cruyff o Beckembahuer, como para dárselas de intocables. Y conste que los mencionados nunca se quejaron.

Dentro de la cancha, el que recibe -de otro jugador o del árbitro- se para, se sacude y sigue jugando.

Comentaba hace unos días con unos alumnos sobre la gran campaña de Colo-Colo en el Torneo Nacional de Primera División, que encontró en Jorge Valdivia y Matías Fernández sus principales estandartes.

El “Mago” realmente es un gran futbolista, pero no pasa de eso. A parte de su talento con el balón, tiene un talento increíble para meterse en problemas. Su caracter voluble lo hacen ganarse más amonestaciones que aplausos dentro de la cancha. Uno de los comentarios que les hice a mis alumnos fue que, o frente a la Universidad de Chile o frente a Católica, iba a cometer una estupidez y se iba hacer expulsar.

Leo ahora en Las Últimas Noticias que Valdivia dijo que lo que hizo fue “estupido, pero a la vez muy valiente”. Estimado: el valor también se mide de otra manera. La actuación de reality show que hizo el domingo valió que Selman lo expulsara -y sin el voto del público-.

En lo personal, no llamaría a Valdivia a la Selección, ya que nos puede dejar con diez en los partidos más importantes.

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