La confusión del Gobierno en un cartelTodos los años, más o menos en esta misma fecha, aparecen los resultados de la Prueba de Selección Universitaria -antes conocida como Prueba de Aptitud Académica- y cada vez más se nota la diferencia entre los pagados y los fiscales. Según datos publicados ayer, los 254 puntajes más altos provienen de 128 colegios a nivel nacional. De estos, sólo 40 reciben subvención estatal, siendo 13 municipalizados y 27 particulares subvencionados.

A eso se le llama “Crecer con Igualdad”. Y la famosa “Reforma Educacional” ¿dónde quedó?.

El dato más brutal entregado se refiere a la cantidad de alumnos sin derecho a postular, esto es puntajes bajo 450 puntos. El 41,6 por ciento de los alumnos provenientes de establecimientos municipalizados se quedaron bajo el puntaje mínimo de postulación, y por lo tanto, fuera de la universidad en esta vuelta.

Y eso que vienen de un sistema educacional, en el papel, moderno y equitativo.

Pongamos las propuestas de la Reforma en la pizarra -tomo como ejemplo el liceo donde mi hija estudio primero medio, y que es municipalizado y se declara Científico Humanista-:

  • Jornada Escolar Completa: hace dos años, la gran mayoría de los establecimientos educacionales cuentan con una jornada desde las 8 hasta las 17 horas, con lo que, se supone, los alumnos debieran aprovechar el tiempo de dedicación que les entrega el colegio en el desarrollo de actividades académicas, como clases, tareas de investigación, actividades deportivas, entre otras. ¿El resultado? Salas de clases sin profesores, alumnos que vagan por los pasillos o los patios y alumnos despachados a la mitad de la jornada, no por la falta de control, sino que por la falta de una cultura de autoregulación y la falta de severidad en la evaluación –ver post sobre el tema-.
  • Proyectos de Mejoramiento Educativo: estos están en marcha desde hace aproximadamente 10 años, y suponen una mejora cualitativa a través de la innovación en educación, utilizando formas no tradicionales -medios de comunicación y experiencias en terreno, fundamentalmente-. Por lo visto, estos proyectos quedaron en la etapa de implementación, producto de la falta de personal calificado -no siempre se considera un ítem para recursos humanos ni para capacitación, por lo que quedamos con infraestructura muerta-.
  • Formación en TICs: el uso de Tecnologías de la Información y de la Comunicación está de moda, pero son sólo “lápiz y papel” en un envoltorio más atractivo. El problema es que nadie le dijo a los colegios que las principales tecnologías de la información se enseñan desde que la escuela existe: el lenguaje, la escritura, la aritmética, la geometría, el álgebra, la geografía, la experimentación científica y la historia, y por lo visto ya no se le pone el mismo empeño. Bajo el amparo del proyecto Enlaces, se propuso impulsar la educación en TICs en todos los colegios. ¿El error? No se enseña a los profesores a usar correctamente la herramienta, así que malamente podrá enseñar al alumno. Directivos y profesores: el computador NO PIENSA por sí mismo, por lo que el que manda es el usuario. Y si el usuario se equivoca, el computador también.
  • Objetivos Fundamentales Transversales: partiendo del supuesto que para generar equidad, hay que hacer que los alumnos vivan la equidad. Sin embargo, los alumnos no tienen el más mínimo asco al “cortar y pegar” desde internet, sin intervenir siquiera el texto. Eso contraviene los OFT, ya que no se respeta la propiedad intelectual y promueve la pereza mental. Y como el trabajo está entregado en computador y bonito, el profesor no repara en el ROBO.

Lo dijo en El Mercurio de hoy Luis Riveros, rector de la Universidad de Chile -que dicho sea de paso, administra el proceso de selección- “Esa brecha está en la base de nuestros niños. Acá no es el tema de los resultados después del cuarto medio con la PSU”.

En resumen: a trabajar desde el comienzo. En los diez años que lleva la Reforma queda claro que el sistema no sirve para dar equidad a la educación. A lo mejor volver a lo antiguo no sería malo. La mayoría de mis colegas provienen de la educación pública y hoy trabajamos formando a los futuros profesionales de la comunicación. Eso tal vez demuestra que el sistema no era tan malo.

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