emblema de la creación comunitariaUno de los grandes males de la Internet no es precisamente de la red en sí. Más bien es de los usuarios, quienes se apropian de todo lo que toca la red: software, literatura, manuales, etc. Pareciera que a todos se les atrofió el cerebro y no se permiten desarrollar la creatividad, o por lo menos, el trabajo y la investigación. El problema es que todos hacemos -me incluyo- la vista gorda con los derechos de propiedad intelectual de aquellos que desarrollaron las ideas originales que se publican en la red.

Sí señoras y señores. Hay que pagar las licencias de software, hay que pedir permiso a los autores, o por lo menos, citar al autor.

El problema es que resulta incómodo tener que desembolsar dinero por algo que “todos” piratean, o mandar una carta al autor de un libro o sitio web, para poder utilizar sus contenidos en investigación propia, por lo que nos saltamos la decencia y simplemente, tomamos presatadas algunas ideas, o como algunos más crápulas, simplemente plagian. Esto le da armas al autor para una persecusión de tipo legal y exigir el pago de indemnizaciones.

Y ¿qué tal si “legalizamos la marihuana”? ¿Por qué mejor no tomar una perspectiva inversa de las cosas? La solución puede ir por el lado del licenciamiento comunitario, que permita a otros entregar y utilizar conocimientos basados en un desarrollo anterior, sin la necesidad de solicitar permiso, pero sí dando a entender que nuestra obra está basada en un desarrollo anterior.

He aquí algunos ejemplos reales de lo que suena irreal:

  • GNU/GPL: la Licencia General Pública es la más utilizada en el mundo de software libre, ya que permite que el autor libere un desarrollo de software en forma abierta, permitiendo que todos puedan ver y modificar el código fuente de la aplicación, para su estudio y modificación. Esta licencia permite incluso la comercialización del software desarrollado, con la sola salvedad de que se debe incluir el código fuente de la aplicación, para permitir que otros usuarios puedan adaptar o mejorar el software. La licencia obliga que las piezas derivadas sean licenciadas bajo GPL. Existen varias licencias derivadas de la GPL, como son la licencia Apache, la Mozilla y la LGPL.
  • FDL: la Licencia de Documentación Libre es complementaria a la GPL, ya que se asocia a la documentación de todas las aplicaciones licenciadas bajo GPL, así como otros trabajos documentales de desarrollo colaborativo. La licencia facilita trabajos colaborativos como la traducción y publicación global de manuales de usuarios y tutoriales.
  • CC: la última aparecida y con respaldo en Chile de la Universidad de Chile. La licencia Creative Commons permite licenciar textos, vídeos, audio, sitios web, y prácticamente cualquier contenido que pueda ser obtenido on-line. Permite al autor abrir o cerrar autorizaciones sobre la obra. Las tres autorizaciones básicas son: uso comercial, derecho de cita y derecho de modificación. La primera se refiere al cobro de regalías, la segunda a la forma de uso (puede ser citado o no) y la tercera a la utilización como base o referencia en obras derivadas. En este último caso, la licencia obliga a que la obra derivada sea licenciada bajo CC.

Este modo de compartir la creación es conocido como Copyleft -una parodia al Copyright, ya que es lo mismo pero en sentido inverso-, y de igual manera protege los reales intereses del autor: no perder la autoría sobre la idea original, evitar que su obra sea mal utilizada, y mantener el derecho a lucrar con su obra.

Ejemplos de copyleft en la red:

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