La mayor parte de las veces se asocia el concepto de “software libre” con el de “software gratis”, pese a que existe un mar de diferencia entre uno y otro.

El software libre puede ser pago, pero implica que el usuario tiene la libertad absoluta sobre la pieza de software que descarga e instala -puede modificar, redistribuir, iniciar un desarrollo e incluso, vender el software- aunque implica que debe redistribuir el software bajo las mismas condiciones en que las recibió: de libre disponibilidad para todos.

El freeware o software gratis no exije un pago a cambio, aunque la mayor parte de las veces cierra la posibilidad de modificar la aplicación o de redistribuir el software, eliminando con ello la libertad del usuario.

Es por este motivo que me atrevo a decir que el software libre no es para todos, ya que exije, por lo menos, dos habilidades escenciales en el usuario:

  1. Capacidad de compartir y comunicar: en un mundo dominado por el software propietario, y por muy pocas empresas, es muy complicado encontrar este tipo de actitudes sin violar una ley -sí­, ya sé: todos se pasan CDs de aplicaciones y sistemas operativos, pero ¿cuántos han pagado por usar esos CDs?-. Por este motivo, antes de migrar a software libre es necesario que el usuario cambie su apreciación del software que tiene en la actualidad.
  2. Saber computación: no “saber Windows”. Nadie que sólo sepa -malamente- Windows podrá instalar un sistema completo de software libre, ya que se exigen habilidades como conocer la máquina que se tiene o saber la diferencia entre disco duro y memoria RAM -como Windows “es tan fácil” ya nadie se preocupa de estos conceptos básicos y creen que el computador debe funcionar igual que una tostadora o que una consola de juegos-. En lo personal, pienso que para utilizar software libre, es necesario saber “para qué quiero el computador”, no comprar una máquina sólo para jugar: para eso me compro un PlayStation.

La principal traba que tiene el software libre en la actualidad no está en la accesibilidad o en la usabilidad de las plataformas como alegan la mayorí­a de los usuarios. Está, simplemente, en que la mayoí­a de ellos no saben computación y desconocen para que les sirve el computador.

La libertad del software debe crecer desde las aulas y la comunidad, dando a entender que el software como herramienta que puede ser usada y adaptada para todos y por todos.

Anuncios